El viernes no es tan viernes en la redacción, no es el día donde los nervios comienzan a frenar su ímpetu porque viene el sábado liberador; por el contrario, es un día donde la actividad se multiplica porque la edición que usted está hojeando obliga a un mayor esfuerzo. Así es como la actividad comienza temprano, no cesa ni a la hora del almuerzo y mantiene su ritmo hasta el cierre. Pero, ayer hubo situaciones que motivaron una atención especial: el atentado en Oslo -que obligó a bucear en cables, en diarios online y a hacer llamadas telefónicas, usar Twitter y Facebook para comunicarse con familiares y con amigos de periodistas que están en Noruega-, la presentación de candidaturas a gobernador -donde hubo sorpresas en cuanto a la cantidad- y la marcha en el Barrio Ampliación Kennedy por la muerte de Elda Hovannes, donde la tensión, la bronca y el dolor dominaron la escena. Tres hechos distintos, tres tareas abordadas con el nervio de todos los días.